
Ya se pudo disfrutar de este disco desde el mes de febrero, cuando se filtró una copia completa del disco a 128kbps. Con esta calidad uno se puede hacer una idea de cómo va a sonar el trabajo final, pero no ha sido hasta ahora cuando se puede disfrutar a una calidad mucho mayor (320kbps) de un disco de dubstep que deja un gran sabor de boca una vez escuchado. Quizás las primeras pistas no lo hace mucha justicia y uno tienda a perder el interés en el resto, pero conforme avanza se va desvelando una auténtica bomba, con un sonido muy mimado y sin nada de aspavientos ni historias raras que puedan dejarte con esa sensación tan familiar de “está bien pero le ha sobrado tal cosa”. La inspiración de Burial en este trabajo de Martyn es más que palpable, ya que intenta alejarse un poco del sonido más convencional del dubstep con un ritmo más fluido y continuado y unos matices sonoros bastante oscuros. Eso no quiere decir que no podamos encontrar temazos como Vancouver, donde demuestra una vez más que este estilo y el grime muchas veces van cogidos de la mano. La cara opuesta es justamente la pista contigua, una colaboración con Dbridge que por momentos nos traslada al sonido Brighton de los noventa. Es el dubstep mas light que uno pueda encontrarse, pero se agradece el intento de explorar una línea vocal que hasta ahora estaba más próxima al hip hop que a otra cosa. Buen disco y toda una celebración su llegada porque últimamente andábamos escasos de material por estos lugares.
Rapidshare: Martyn – Great Lenght