
Ya he comentado en este blog que el primer trabajo de The Avalanches es considerado por muchos uno de los mejores discos de música electrónica y toda una labor titánica de cortar, pegar y mezclar. Maestros de este arte también están gente como los Beastie Boys o DJ Shadow con su Endtroducing, álbum de debut que dejaría a más de uno con la boca abierta durante varios años. Incluso Kira Neris nos asombró no hace mucho con su disco. Pero también existe algún que otro autor más desconocido para el público en general que no tiene nada que envidiar a lo anteriores. Uno de ellos es el inglés Dan Berridge, la persona que se encuentra tras Broadway Project.
Dan llegar a esto de la música de forma casual y casi como terapia para no acabar suicidándose. Aunque esto suene un poco a sensacionalismo barato, lo cierto es que su vida podía haber acabado fácilmente de esta forma. Imaginaos por un momento que estáis cerca de cumplir la treintena, con un trabajo fijo y un piso que te permite estar completamente emancipado; y que lleváis una vida social como la de cualquier otra persona que pueda tener un círculo de amistades acorde con la vida en Londres. No es que sea tampoco la vida de nuestros sueños, pero al menos es a lo mínimo que podemos optar cualquiera de nosotros; esto es, una vida normal. De repente te das cuenta que cada vez necesitas más horas de sueño, que te empiezas a cansar con facilidad ante cualquier esfuerzo físico, que te cuesta trabajo seguir una película o mantenerte en las conversaciones de tus amigos, y que parece ir a más. Con el paso del tiempo la situación se agrava tanto que tienes que dejar tu trabajo y tu vida se reduce a estar tumbado en un sofá durante todo el día mientras ves como tu vida se va por el retrete. Te diagnostican fatiga crónica, enfermedad que no tiene cura y que hará que a partir de ahora formes parte del mobiliario de tu casa. Pues esto es más o menos lo que le ocurrió a Dan.
Si no puedes valerte por ti mismo y encima no sirves siquiera para ninguna tarea que requiera esfuerzo mental porque tu capacidad de concentración está también por los suelos, no creo que tu visión de la vida sea muy positiva. Vamos, que Dan cayó en una profunda depresión que, junto con su enfermedad, le llevó a vivir con sus padres. Ante semejante panorama, decide comprarse un sampler, una máquina capaz de grabar sonido procedente de una fuente de audio en forma de pequeños fragmentos que pueden ser tratados con la ayuda de esta máquina, pudiendo incluso reproducir muchos de estos fragmentos a placer. Lo que bien podría haber empezado como un hobbie sin más, se convirtió en su pasión, revelándose Dan como un auténtico genio capaz de diseccionar cualquier tema, extraer un par de segundos de él y combinarlos con un fragmento de otro tema que en nada tiene que ver con el primero. Es lo más parecido a coger piezas de innumerables puzzles y unirlas para crear otro completamente original.
De esta forma nace Compassion, canciones creadas completamente de fragmentos de otras canciones. Aquí no hay ninguna parte original compuesta por el propio Dan, usando algún tipo de instrumento, salvo el haber seleccionado los samples y ensamblarlos para dotarlos de una estructura y lógica musical. Algo que puede parecer tan impersonal como copiar y pegar, maravillosamente refleja el alma atormentada de su autor como si estuviera dotando a su vida de la banda sonora que debiera tener. Y esto es uno de los aspectos más atrayentes del disco, ya que todo lo que suena en él lo ha tenido que escuchar Dan a lo largo de su vida. Muchos sonidos no son sino trozos de su memoria, de momentos felices o tristes de su vida, tales como su primer amor, la marcha de un ser querido o aquella escapa con los amigos, por lo que Compassion bien podría ser su autobiografía vista a través del prisma que su enfermedad le confiere. Como a lo largo de los catorce temas que componen el disco nos encontramos con muchos pasajes que nos resultan familiares (uno que destaca es un sólo de violín de Scheherazade, de Korsakov), por lo que la continua sensación de déjà vu hace que por momentos pensemos en Compassion como algo que forme parte de nosotros, como si la vida de Dan llegara a parecerse a la nuestra.
En definitiva, y dejando la lírica a un lado, Broadway Project no deja de ser un trabajo sobresaliente tanto por el resultado en sí como por la forma de crear el disco. La forma de enfocar tan cinematográficamente todo el conjunto hace que nos recuerde mucho a gente como Cinematic Orchestra, con ese downtempo fusionado con jazz tan agradable al oído. Aquí el sonido no es tan claro como en los mencionados, puesto que la técnica empleada no lo permite. Además, Dan recarga mucho los temas con infinidad de samples (que por cierto no suenan repetitivos) entrelazados unos con otros para que suene todo más imponente. Aunque sin duda hay que alabar su esfuerzo y dedicación para producir un disco con catorce temas y no caer en la monotonía. Por cierto, hace ya nueve años de su lanzamiento.
Rapidshare: Broadway Project – Compassion








