Hoy toca remontarnos hasta el 1999 cuando esta banda islandesa publicó uno de los mejores discos de finales de siglo. Para muchos fue el primer contacto con este grupo que a partir de aquí pasaría a convertirse en todo un referente en la música más general. Con un estilo realmente particular (casi que podría llamarlo único en aquella época) de post-rock junto con una buena dosis de música folk que hacían que fuera bastante difícil de clasificarlo, su música parecía más sacada de un sueño onírico que de la mente de cuatro jóvenes recién salidos de la adolescencia. Esa carta de presentación de diez minutos que era Svefn-g-englar con la voz casi andrógina en falsete de Jon Thor Birgisson junto con todo el trasfondo musical casi espacial que lo acompañaba es de lo más chocante que he escuchado a la vez que soberbia. El resto son temas largos con una orquestación muy cuidada que parecen trasladarte a una nube mientras los escuchas en un ejercicio soberbio de delicadeza y buen gusto, como Olsen Olsen que además parece hacerle un guiño al Hey Jude de los Beatles o Flugufrelsarinn con esos sonidos de guitarras que parecen proceder desde el infinito. Sin duda alguna este Ágaetis Byrjun suena casi lírico y sin estridencias a pesar de ser post-rock, estilo más acostumbrado a esos subidones que saturan la grabación a base de amontonar voces en un mismo riff.
Seguramente la inmensa mayoría de quienes leen este blog tengan desde hace mucho tiempo este disco en su colección, pero nunca viene mal recordar trabajos como este, que se han ganado por derecho propio formar parte de la historia de la música.
Rapidshare: Sigur Rós – Agaetis Byrjun

