
Después de haber escuchado ese Fabric 40 donde el señor Farina hace gala de sus dotes para el house, pensé en incorporarlo a mi pequeña lista negra de productores a no tener en cuenta para el futuro cercano. No es que sea mal disco, pero no es de mi gusto. Pero he aquí que en mi profunda incultura me encuentro con un recopilatorio a cargo suyo donde aparece la palabra Jazz en el título. Poneos en mi piel: si mi única referencia era el Fabric, ¿qué podía esperar entonces de este disco? Así que en una maniobra para liberar espacio en mi disco duro decido darle una oportunidad de sesenta segundos correctamente y estratégicamente distribuidos para poder setenciarlo a muerte sin ningún tipo de remordimiento. La sorpresa era mayúscula. Me había perdido seis volúmenes de un tipo de sesión que hacía años que no había vuelto a escuchar desde que James Lavelle nos deslumbrara con aquel FabricLive 1.
Mushroom Jazz, para el que haya estado en la parra como yo durante todo este tiempo, es una sesión donde Mark Farina mezcla temas de hip hop instrumental y algo de downtempo, pero siempre más “etiquetable” como lo primero, con esas bases solitarias que para una canción de cinco minutos pueden sonar algo repetitivas pero que son perfectas para estos propósitos. Salvando las distancias en el tiempo, hay que decir ahora para ser justos que James Lavelle usó en su mayoría trip hop, por lo que los resultados fueron mucho más espectaculares en su momento, pero eso no quiere decir que el resultado de Mushroom Jazz no sea sobresaliente. Volviendo a lo que nos ocupa, estamos ante veinte temas mezclados con maestría para alguien que hace poco hacía lo mismo con el house, mucho más fácil de mezclar desde mi punto de vista. De esta forma apenas acabamos de pillarle el gustillo a un tema cuando nos vemos enseguida en el siguiente casi sin darnos cuenta. Tenemos ante nosotros sesenta minutos de bases de hip hop que intentan justificar el nombre de los recopilatorios casi con el mismo éxito que pudiera hacerlo Guru en sus Jazzmataz (un éxito notable).
La verdad es que yo creía que esto era ya imposible de encontrar desde que Ninja Tune dejó de ser lo que era, asi que la sorpresa, tal y como he dicho antes, ha sido cuanto menos que agradable. Recomendado a los amantes del trip hop de la vieja guardia tipo DJ Krush, DJ Vadim o DJ Cam o aquellos a los que les gusten los temas instrumentales de The Herbalisher. Me apuesto mis regalos de Navidad a que a los amantes del hip hop les dará asco este disco.
Rapidshare: Mark Farina – Mushroom Jazz Vol 6