Robert Squire intenta acercarse con este disco a la senda que abrió DJ Shadow con el The Private Press, acercándose en algunas partes y en otras perdiéndose en un bucle que se repite hasta la saciedad. Los ritmos son muy contundentes y el recurso de jugar con un filtro con ellos es bastante resultón, pero cansa cuando centras casi todo el disco alrededor de eso. Si este trabajo lo hubiese sacado ocho años atrás quizás estaría hablando de un disco genial, pero creo que se ha limitado a hacer un refrito de otros discos como el que he mencionado antes o el Kakusei de DJ Krush, y simplemente se ha quedado en un disco aceptable, con algún que otro tema que propone explotar más la vía melódica que las filigranas en el ritmo pero del que tampoco se pueda destacar algo realmente bueno por encima de lo demás. Se agradece que todavía haya gente que se decante por este estilo de música, pero creo que ya va siendo hora que se modernice un poco el panorama y empiecen a aflorar ideas nuevas. De todas formas dejo el disco aquí para el que sienta curiosidad. Por cierto que Ninja Tune saca cada vez peores discos. Si no fuera por las genialidades de Amon Tobin, haría ya mucho tiempo que este sello estaría en bancarrota. Sirva como ejemplo la expectación del nuevo trabajo de The Cinematic Orchestra y el pestiño que fue.