El día del juicio final ha llegado para la banda de Portland. No sé qué se les habrá pasado por la cabeza en estos últimos meses o si un mal viaje de peyote, pero estamos ante su disco más tétrico hasta la fecha y quizás el más inspirado de todos. Para quien aún no lo sepa, Grails es una banda de post-rock instrumental con influencias de la música folk y gran predilección por sacar trabajos rozando la música psicodélica. Y por si fuera poco, con un ritmo de publicación envidiable, demostrando que la creatividad les brota hasta por los poros de la piel. Tal es así que en este año han sacado anteriormente otro disco aparte del que nos ocupa (disco que se me pasó comentar aquí).
Con Doomsday’s Holiday han vuelto alcanzar la cumbre musical al igual que hicieran con el Black Tar Prophecies. En su poco más de media hora que dura, han sabido contarnos una historia sin letra que habla de apocalipsis y desesperación debida, por el título de sus canciones, a un holocausto nuclear. El comienzo del disco parece una melodía sacada de algún rincón del Averno para enlazar con un tema creado por algún genio compositor con la mente un poco desquiciada. Los dos siguientes temas nos ofrecen unos minutos de la tan ansiada paz que el oyente busca desde los primeros acordes del disco dando paso a Predestination Blues, un resquicio para la esperanza que nos invita a soñar con un final feliz, no sin antes volver a sembrarnos algo de dudas en la penúltima pista, justo antes de mostrarnos la cara más amable de la historia que Grails querían contarnos.
Y es que este disco hay que tomarlo de esta forma, como el Dark Side of Moon de Pink Floyd o el Tales of Mistery… de Alan Parson’s Project, donde no se compone de pistas separadas, sino que conforman una trama que ha de ser escuchada de principio a fin. En unos tiempos donde los discos son una simple recopilación de temas que el autor elabora durante unos meses, que un grupo decida hacer las cosas a la antigua usanza, concibiendo un disco como un todo con principio y fin, es digno de elogio. Si a eso le añadimos el particular estilo de Grails para componer música, estamos ante uno de los mejores discos del año desde mi punto de vista.
Rapidshare: Grails – Doomsday’s Holidays


