
Los exámenes, esa pesadilla para los estudiantes que se repite sin piedad año tras año. No, peor, cada cuatro meses. Por culpa de ellos te llegas a tirar perfectamente un mes sin saber lo que es la vida, sin poder hacer las cosas que te apetecen ni disfrutar de algunos placeres mundanos como pueda ser el leer un buen libro o escuchar un buen disco. En este último apartado podría entrar el primer trabajo de este artista prácticamente desconocido que ha tardado unos cinco años en sacar un álbum desde que plantara sus primeros pinitos con un proyecto llamado Loose Ensemble (nada importante). Ha sido a finales del año pasado cuando Sonar Kollektive, esa factoría liderada por Jazzanova capaz de devolverle su verdadero significado a la palabra música, le ha dado una oportunidad a este chico que, junto con un amiguete suyo de toda la vida, se ha currado un disco que sin ser lo más original del mundo es más que correcto.
Lo que propone Stee es una fusión entre soul y downtempo todo ello bastante tranquilito menos cuando le da por meterle un toquecillo funky bastante molón. No se va por la tangente intentando ofrecernos un sonido realmente novedoso sino que coge lo más carácterístico de uno, lo de otro y voilà tienes un tema con “alma” y desviado de los cánones del género (soul). Esto le lleva a explorar ligeramente otros caminos como la bossa, el funk o la música disco.
Aunque el disco se apoya completamente en buena parte de lo que es la música soul, la voz de de Stee no es la típica, no daría la talla en cualquier otro proyecto al tener un registro sonoro muy pequeño. Esto que parece un lastre en verdad lo hace más interesante al alejarlo de resultados más convencionales. Además, el chaval se lo ha montado para que el disco tenga temas variados y heterogéneos entre ellos, lo que hará que se nos quede un poco corta la escucha de cabo a rabo. Respecto a la producción, aunque el disco suena bastante bien creo que le falta algo de brillo al sonido, que no fuerza. Lo mejor de ella es comprobar que al menos todo suena en su sitio, no hay instrumentos tapándose entre sí y que no hay sobrecompresión.
All In A Day es un disco que se aleja un poco de lo que acostumbro a colgar por aquí pero que hará las delicias de quien busque algo tranquilo para estos días de exámenes sin que le llegue a dormir mientras estudia. También es válido para cualquier otra actividad o para uso y goce personal en cualquier momento del día. Un aviso: no he podido conseguir nada mejor, así que os tendréis que conformar con algunos fallos de comprensión puntuales que joden cuando los oyes pero que al menos dejan escucharlo casi sin ningún problema.
Rapidshare: Stee Downes – All In A Day
